me miro a los ojos.
Avanzo la mirada
por mi cuerpo desnudo,
y no encuentro heridas...
Soy una mujer espléndida,
en época de celo
tal vez,
pero ya casi muerta.
En sombra viva,
despojo mis silencios
en silencio,
un idioma de jade
me sustenta.
Pero me yergo luego,
casi intacta,
con dignidad de hiedra
y asomada
a mis paredes
de lumbre y soledades
Violeta.

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